¿Qué es el Zen?

¿QUÉ ES LA PRÁCTICA DEL ZEN?

Zen, una palabra japonesa que significa “meditación”, es una tradición de disciplinas mente-cuerpo que se originó en la China del siglo VI como “Chan”. Surgió como una escuela distinta del budismo que se conoció como “una enseñanza más allá de las palabras”, en la que la meditación sentada y en movimiento era la práctica predominante. Hoy en día también puede ser practicada, aunque no tan profundamente, como un tipo de meditación separada de sus raíces budistas.

La práctica Zen es un método a través del cual la mente se establece y se vuelve consciente, liberándose de la carga de los pensamientos, pero siendo capaz de un pensamiento más enfocado cuando se requiere. El Zen es una práctica que implica un equilibrio de concentración y atención que nos esforzamos por actualizar a lo largo de nuestra vida diaria. Sin embargo, para lograr esta consciencia estabilizada en la actividad, se requiere dedicar tiempo todos los días a la meditación inmóvil, sentados en una postura recta pero relajada, erguida y con las extremidades unidas.

Aunque el budismo es considerado una de las principales religiones del mundo, el budismo Zen no es una religión en el sentido occidental, en el sentido de que no existe el concepto de dios. El Zen como práctica, aun cuando se le desprovisto de sus elementos budistas tradicionales, revela la esencia de todas las religiones, lo que está más allá de las divisiones humanas de etnias, géneros e incluso de la religión misma. La meditación Zen puede ser practicada por personas de cualquier religión como una forma de profundizar sus respectivas creencias.

Probablemente la forma más común de meditación Zen es simplemente concentrarse en las inhalaciones y exhalaciones de la respiración, ya sea con o sin contarlas. Por más básica que sea esta práctica, puede ser sostenida y profundizada a lo largo de la vida. Otra práctica menos común es centrarse, de manera no conceptual, en un koan. Los koanes son diálogos o historias, transmitidos principalmente desde la antigua China, que tienen una contradicción esencial, y por lo tanto, no pueden resolverse mediante el análisis u otras funciones de la mente discursiva. La tercera forma principal de práctica Zen es una conciencia pura, sin objetos, conocida en Japón como shikantaza y en China como iluminación silenciosa.

A través de la práctica Zen (al igual que con otros tipos de meditación) obtenemos beneficios como la reducción del estrés, una mayor salud física y mental y emociones más estables. La promesa última del Zen, sin embargo, es la iluminación: la comprensión de que lo que todos los seres tienen en común es nuestra naturaleza innata y luminosa de sabiduría, compasión y virtud. Esta experiencia humana fundamental revela la naturaleza ilusoria de “uno mismo” y “otro”, “nosotros” y “ellos”, permitiéndonos vivir la vida de forma espontánea, alegre y atenta en cualquier circunstancia.